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Los cambios de mi Vida...
by Fernando García in

Se habrán dado cuenta que soy un hombre inconformista, y para muestra este blog personal, hasta el momento he cambiado más cinco veces la plantilla, no logro encontrar conformidad en la estética de los blogs, pero bueno espero que esta nueva plantilla me sirva por lo menos un mes. Al cambiar de plantilla me puse a recordar todos los cambios que he realizado en mi vida.

Y para empezar, cuando tenía 7 años, era el niño más sano de la familia, cohibido, tímido, pero muy juguetón. Recuerdo que vi por la calle a mucha gente usar un polo de color crema y en el pecho resaltaba la letra “U”, eran hinchas de un equipo de fútbol llamado Universitario de Deportes, el color no llamó mi atención, pero si la letra, llegué sin saber a convertirme en un seudo hincha de ese equipo. Más adelante me di cuenta que ese color de camiseta era muy afeminado, y decidí cambiar. Salí a un mercado cercano a casa y vi un polo que me gustó, tenía dos colores: azul y blanco, mis colores favoritos, sin dudar y con mas raciocinio me volví hincha del Alianza Lima. Fue un cambio que no gustó mucho a varios de mis hermanos, quienes ya eran hinchas del equipo merengue.

A los 12 años, mi hermano mayor empezó a comprar cintas o cassetts de grupos de cumbia norteña, en especial de Armonía 10 y Agua Marina, fue así que poco a poco sentí cierta afinidad por esa música. Cuando hacíamos algún trabajo en casa siempre colocábamos la radio y escuchábamos los cassetts, ya había grabado varias canciones en mi memoria, y cuando me sentía triste empezaba a cantarlas, eso ayudaba a aliviar alguna pena o dolor.
Pasaron los años y en 1995 la agrupación Armonía 10 sufre su primera baja, uno de sus mejores cantantes, de nombre Tony Rosado, decidió alejarse del grupo y empezar su carrera como solista. Recuerdo que como gancho para llamar la atención del público, seleccionó las mejores canciones que interpretó en Armonía 10 y sacó un mix llamado la “Tony Mix Nº 1”, fue en ese momento, que decidí cambiar de rumbo o mejor dicho cambiar de grupo. Me volví fanático de Tony Rosado, pese a que mi hermano mayor siempre trató de convencerme que, el mejor grupo era Armonía 10, pero ya había cambiado una vez mas de camiseta.

Cuando tenía 15 años se puso de moda el peinado “raya al centro”, o vulgarmente llamado “cabeza de libro”, “raya de poto”, y yo no podía quedarme atrás y de inmediato me puse a la moda, aunque debo admitir que me sentí muy extraño con ese peinado, pero era cuestión de “sobrevivir”. Es decir, si no te peinabas como ellos, te hacían a un lado, te ignoraban, las chicas no te hacían caso, y se imponía un cierto nivel de superioridad sobre los demás.
Pero un buen día decidí cambiar, sabía que era una decisión muy difícil, pero necesitaba encontrar mi verdadera personalidad; no podía borrar la tremenda raya de poto que me había hecho en la cabeza, así que decidí rapármela, me quedé calvito. Y así poco a poco con ayuda de una gorra traté de dominar mi cabello, conforme iba creciendo el pelo adquiría una forma extraña, parecían clavos.

Otro cambio que tuve en mi vida fue cuando opté cambiar de carrera profesional. Faltaban pocos días para acabar el año escolar y mi decisión con respecto a la carrera que seguiría ya estaba definida, quería ser un Arqueólogo, me gustaba mucho la historia, la tradición, las culturas, pero gracias a los sabios consejos de mi madre linda pude cambiar de rumbo. Ella me hiso pensar que la carrera que había elegido no tenia buena remuneración económica en el futuro, y de acuerdo a como se vive en el Perú, no me quedó otra opción que cambiar de carrera. Fue así que elegí “Periodismo”, por 3 motivos importantes: quería vencer la timidez, formar en un futuro mi propio medio de comunicación, y volverme un periodista famoso para gozar de muchas mujeres y excentricidades. Dos de esos motivos ya los cumplí.

Han pasado los años y me doy cuenta que soy muy vulnerable al cambio, a veces no logro mantenerme firme ante una decisión, pero así es la vida que yo elegí. En este mundo tienes que cambiar de rumbo en cualquier momento de tu vida, así sea para bien o para mal, lo importante es cambiar.
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¿Qué sucedió en el 2009 con Fery?
by Fernando García in ,

Hola a todos mis lectores, mil disculpas por haber retrasado algunas publicaciones, pero cada año uno adquiere más y más compromisos, y el tiempo te queda muy corto, pero de todas maneras espero vuestra comprensión y asidua asistencia a mi blog, para poder motivarme a seguir escribiendo.

Quizás muchos no sepan pero, cada fin de año, mi familia decide viajar fuera de la ciudad - para ser más exacto a Piura - por varios motivos: visitar a los familiares, respirar aires nuevos, conocer más gente…pero mi persona lo hace para recargarme de energía positiva y sobre todo para meditar mucho sobre todas las cosas buenas y malas que hice en el año 2009.

El crearme este primer blog personal fue positivo y negativo. Fue positivo porque este medio me permite expresarme con más libertad, puedo soltar una lisura suave y a veces fuerte y no tengo miedo a ser reprendido por los cucufatos, me ha permitido liberar mi lado literario que siempre estuvo innato, pero que por cuestiones emocionales no lograba concretar. Pero también fue negativo, pues a través de mis historias, muchas personas (específicamente las mujeres que me conocen), se deben haber lamentado, por haber conocido a un tipo tan cruel como Yo. Negativo para la imagen que tengo, ya que muchas féminas ahora me catalogan como “poco hombre”, “jugador”, “maldito”, “perro”, y mucho más, pero ya me acostumbré, y es mejor que no se crucen en mi camino, pues tengo en mis manos la herramienta principal para hundirlos o para darles un poco de “fama”.

El año 2009 ya pasó, y ¿Qué acontecimientos marcaron la vida de Fery en ese año?

No recuerdo el mes exacto, pero uno de los acontecimientos que marcaron un poco mi vida, fue el haber terminado con una jovencita, la cual me quiso mucho, pero no logró colmar mis expectativas, y quizás dejé pasar el tiempo con ella. La dejé cuando ella menos pensó y sobre todo, cuando más necesitaba de mi ayuda. Es tarde para arrepentirse, no quiero volver con ella, porque sé que volvería a lastimarla, si pudiera retroceder el tiempo, elegiría seguir siendo su amigo, y es que, en mala hora se nos ocurrió ser enamorados.

El año 2009 fue muy crucial, me dejé seducir por el placer de comer y comer, no medí las consecuencias, y trajo como resultado una apresura operación a la vesícula, y saben, si pudiera retroceder el tiempo, no me hubiese operado, ya que ahora, no puedo utilizar mi cuerpo al 100%, me siento un inútil, no puedo tener relaciones sexuales, y menos hacer demasiado ejercicio físico. Pero ya está hecho, solo me queda esperar y esperar.

Otro acontecimiento gratificante, es el haber incursionado en el mundo de la televisión digital, pero sobre todo, en el mundo de los blogs. Dos de mis mejores amigos me convencieron para formar un proyecto llamado TRUJILLOTEVE.COM, el cual me ha permitido abrir un poco más mis posibilidades laborales, ya que estaba aburrido del mundo de la radio. Sin querer y sin saber mucho logramos sacar este medio, y gracias a Dios, nos va muy bien.

En cuanto a las conquistas amorosas, puedo decir a mucho orgullo, que logró pasarla bacán con distintas mujeres, de todos los colores, tamaños y formas. Sin querer y sin pensar, llevé a la cama a una de mis mejores amigas, empezamos jugando y terminamos “empiernados”, al menos seguimos siendo amigos “cariñosos”. Estuve por dos semanas con una mujer de la selva, después la despisté, y ya no sé donde andará. Tuve un revolcón con una de mis ex. Que puedo hacer, soy débil ante las mujeres.

¿Qué más pasó en el 2009?

El regreso a mi vida de “La niña más hermosa del mundo”, ahí si salí perdiendo, me volví a ilusionar como un imbécil, pero de los errores se aprende ¿No?, he decidido en este año 2010, voltear la página, decidí olvidarme de ella, sé que me hace daño, y prefiero no volver a saber nada.

Ahora en este año 2010, las cosas han cambiado, luego de mi operación, decidí ordenar la dieta alimenticia, nada de picantes, nada de licor, nada de frituras, y nada de comidas en la calle, mi madre siempre me dice: “Es por tu bien”, y ahora recién entiendo el significado de sus palabras.

Ya me cansé de jugar, me aburrí de utilizar a las mujeres. Para este nuevo año, sólo esperaré a la mujer indicada, quiero a una verdadera amiga, una compañera, una amante, quizás muchos no me crean, ya que heredé el vicio de mi padre o como le llama mi madre “la mañosería”, pero he cambiado, aunque no lo crean.

Pero antes de cerrar este post, sólo quiero agradecerle a Dios por permitirme seguir viviendo, y por regalarme la dicha de tener aun a mi familia. Pero también agradezco a los pocos amigos que tengo, por soportar a este varón que sueña algún día ser un buen hombre.
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La operación de Fery (Segunda Parte)
by Fernando García in

El momento llegó y me encuentro muy tembloroso, trato de respirar profundamente para lograr calmar mi cuerpo, pero me resulta imposible, frente a mí se encontraban 4 sujetos enmascarados, vestidos con unas batas de color verde, tratan de conversar sobre temas que no son de mi incumbencia, quizás para evitar que yo les preste atención. Avanzo lentamente y muy tembloroso, la enfermera nota mi estado, y trata de darme ánimo, “No tiemble joven, ya pronto pasará, relájese…”, fueron las palabras suaves de la enfermera. Me recomiendan subir a una camilla y sentarme, uno de los enmascarados me quita la bata y descubre mi espalda desnuda. “Relájate hijo, sentirás una leve pinchada, no te asustes, relájate…”, sentí un hincón que despertó mi sistema nervioso, bruscamente me alejé, el enmascarado trató de calmarme y una vez más me recomendó relajarme. Ya no podía hacer nada, tenía que soportar esa hincada en mi pobre espalda.

En ese momento traté de pensar en otras cosas, de pronto sentí el hincón, no fue tan fuerte, pero lo supe aguantar, el enmascarado me dio una palmada en el hombro y dijo: “Listo hijo, ahora sí, al acostarte sentirás un liquido frío…”. Y efectivamente, sentí algo muy frio en mi espalda, aun seguía temblando, todo mi cuerpo estaba muy frío; poco a poco la mitad de mi cuerpo empezaba a calentarse, mis piernas no me respondían, era el efecto de la anestesia.

“Yo soy aquel que cada noche te persigue
yo soy aquel que por quererte ya no vive
el que te espera, el que te sueña
el que quisiera ser dueño de tu amor, de tu amor”.

Fue lo poco que puede escuchar en la radio, creo que los médicos se relajaban escuchando música del recuerdo, y en cada canción empezaban a contar sus experiencias, y por supuesto, si es música de Rafael mucho mejor. Y así poco a poco la mitad de mi cuerpo quedó completamente muerta, no sentí mis piernas y menos podía sentir mi pene, eso me asustó. De pronto sentía que mis ojos se estaban cerrando, había mucho cansancio, no sabía qué rayos estaban haciendo los doctores, ya que ellos colocaron una especie de cortina, y no podía ver nada. Caí dormido.

No pude soñar nada, abría y cerraba los ojos, sentía mucho cansancio, hasta que un leve hincón me hiso reaccionar. “Sffff…au…au…auuu”, me lamenté. La enfermera se acercó y me acarició el cabello: “No hijo, relájate, ya se acaba…” quería decirle que me dolía, pero no tenía fuerzas, todo mi cuerpo estaba desecho, me sentí el ser más inútil e indefenso de la tierra. Cerré una vez más los ojos y al abrirlos ya me estaban trasladando hacía mi cuarto, agradecí a Dios el salir vivo de ese lugar, sabía que todo había acabado y sólo esperaba que al despertar no tenga ninguna complicación.

Abrí una vez más mis ojos y noté que ya no estaban esas enormes luces, tampoco podía escuchar esa bella música, ya estaba en la habitación donde me aguardaba mi hermana Maru, quien en todo momento trató de darme ánimos. Era una situación muy complicada, el efecto de la anestesia aún seguía en mi cuerpo. “Por favor no hables nada, solo descansa”, eran las palabras de mi hermana, y así lo hice. Traté de descansar.
Al poco momento escucho murmullos, carcajadas, y una voz gruesa, en mi decía: “Putamare, cállense…necesito un poco de paz y tranquilidad”, pero no podía hablar, por más que intenté levantar mi mano, no tenía fuerzas. La inoportuna visita de la enamorada de mi hermano menor no me dejó descansar tranquilo, ella se reía exageradamente, como si le estuvieron metiendo un nabo por el culo, y mi hermano que alzaba la voz, tratando de justificar su estúpida relación. Sólo por ese momento maldecía saber que mi hermano tenía una enamorada poco consecuente con la situación.

Pasaban las horas y poco a poco mi cuerpo comenzó a tomar fuerza, ya no me sentía tan inútil, y creo que mis ruegos fueron escuchados, nadie hacía bulla, mi hermana miraba la televisión en volumen muy bajo, cerré una vez más los ojos y pude descansar un buen ratito. “Nando, hay un amigo tuyo afuera, quiere verte y saber cómo estas… ¿lo hago pasar?”, como no podía hablar, solo moví mi cabeza y dije sí, pero antes de entrar le recomendaron no tratar de hacerme hablar. Era mi amigo Ángel, quien al verme tendido en una cama trató de darme su apoyo, el cual nunca olvidaré. A veces, uno nunca sabe cuando aparecen en realidad los verdaderos amigos.

No recuerdo qué me decía, cerré los ojos y al despertar veía mucha gente en la habitación, traté de reconocer a alguien, pero no podía, sentía mucho sueño y seguí durmiendo. Luego me dijeron que habían llegado: Colocho, Manolo y Tylor, yo no recuerdo muy bien, pero sé que más adelante llegó mi amiga Marixa, quien me dio sus fuerzas para seguir adelante. Recién en ese momento me puse a meditar todas las cosas que habíamos pasado en la universidad con mis grandes amigos, quizás yo siempre fui un poco aislado, e inseguro, y muchas veces rechacé invitaciones de bailes, “chupísticas”, como solíamos llamar a las reuniones con mucha cerveza, y quizás no valoró el esfuerzo que ellos se tomaban para invitarme. Ahora entiendo, el valor de esa amistad, a la cual le fui indiferente en algunas ocasiones. Quizás haya pasado el tiempo, pero aún hay oportunidades que no las desaprovecharé, recién entiendo que la vida se vive al momento, y se debe vivir al máximo.

Al día siguiente ya podía sentir todo el cuerpo, movía mis dedos y mis piernas lentamente, traté de excitarme, para comprobar si aún tenía vida el muchachito, y vaya que al toque reaccionó. “¿Cómo te sientes Nando?”, preguntó algo soñolienta mi hermana. Y recién pude hablar, “Un poco mejor, pero me jode esa webada que me han hecho”. Ella me explicaba que las cosas ya pasaron y que sólo necesito reposo para recuperarme totalmente. Una vez más agradecí a Dios por permitirme seguir viviendo.
Al poco rato llegaron mis hermanos y hermanas, se alegraron al verme despierto, sabían que ya había pasado todo, yo sentía tanta dicha en ese momento, de saber que tenía los mejores hermanos y hermanas de este mundo, que a pesar de ser algunas veces “Imbéciles”, eran mis hermanos y los quería y los querré hasta dejar este mundo.

El doctor entró y me revisó: “¿Cómo vamos, ya comiste algo?”, en tono burlón me hablaba el doctor, le expliqué que aún no me traían mi comida, y que tenía mucha hambre, de inmediato ordenó a la enfermera que me atendiese, y me recordó que tenía que guardar mucho reposo. Es difícil guardar reposo, yo me aburría en esa cama, pero por lo menos me distraía al mirar la televisión, hasta que encontró una enfermera que llamó mucho mi atención. No puedo negar que siempre las mujeres de piel morena serán mis favoritas, tengo una atracción fatal por ellas, y, esta enfermera era morena, lucía hermosa con su ropa de blanco. Amablemente me atendía y se acercaba para acomodar mi almohada, fue en ese momento que pude sentir su olor, era agradable tenerla cerca, podría decirse que, me gustaba mucho aquella enfermera, de la cual aún no sé ni su nombre.

Pasaron los dos días de reposo que me había indicado en doctor, y tenía que regresar a casita, era una gran alegría para mi regresar, sabía que allá me esperaba mi hermosa madre, quien junto a mi hermana mayor, se convirtieron en mis enfermeras particulares. Fue tan emocionante volver a casa, me sentía como si hubiese estado en el extranjero, aunque no me gustó el camino rumbo a casa. Mi padre me llevó en su camioneta, y a las justas pude entrar, por el camino, esos malditos huecos en las pistas ocasionaron serios dolores en el corte que me hicieron, traté de ser fuerte, pero era insoportable, tenía que aguantar nomas.

Y esa fue mi peripecia en una sala de operación, nunca me imaginé ser operado, pensé que mi cuerpo estaría completo hasta el día de mi muerte, pero no fue así, ahora transcurre mi vida sin un órgano, no siento aún su ausencia, pero si me descuido en mi alimentación, ahí recién podré saber por qué es indispensable la vesícula.
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La operación de Fery (Primera Parte)
by Fernando García in

Son las cuatro de la mañana y se me ha quitado el sueño, algo no anda bien, me siento extraño, trato de buscar un lado correcto en mi cama, pero es imposible, estoy aburrido, me pica todo el cuerpo y siento un leve escalofrío. Sé que me queda poco tiempo, en cualquier momento me llevarán a aquel cuarto donde me esperan cuatro sujetos enmascarados.

Ese maldito despertador que he dejado programado en mi celular me ha despertado de una manera muy brusca, son las seis de la mañana, y un leve aire frió entra por debajo de mis frazadas, es imposible volver a cerrar los ojos, el sueño se me ha ido por completo. Sé que no puedo seguir durmiendo, en varias ocasiones traté de dormir un poco más y siempre despertaba con dolor de cabeza y de cintura. Prácticamente, estoy programado para levantarme por el resto de vida, a las seis de la mañana.

En dos horas estaré saliendo para la clínica, trato de no pensar en eso, pero es imposible, por más que quisiera postergarlo, ya no puedo, tengo que enfrentar ese miedo que está aterrando mi vida. Algo mantiene aliviado mi corazón, el saber que, lo que se avecina será para mi bien. No puedo flaquear ahora, no quiero que mi madre me vea tembloroso, me levanto y me arrodillo al frente de la imagen de mi señor Jesucristo y evoco estas palabras:

“Dios mío, hoy es el día, y sólo puedo pedirte que me des tu aliento, dame fuerzas padre mío para no flaquear, ilumina a los doctores que abrirán mi cuerpo para extraer ese mal. Y si es tu voluntad, me iré contigo, pero te pediría que siempre protejas a mi madre y a mi familia, si yo desaparezco de este mundo, protégelos.” Unas cuantas lágrimas siento que recorren mi rostro.

Al expresar esto ante mi señor Jesús, me siento más tranquilo, respiro y tomo valor para enfrentar lo que venga. Cojo mi desgastado cepillo y salgo de mi cuarto, algunos de mis hermanos aún duermen, quizás no quieren verme partir, subo las escaleras hasta el tercer piso, arriba me espera mi fiel amigo “Jackson”, quien alegremente me ladra y otra vez, quizás me está diciendo: “Vamos nando, no te pongas triste, todo saldrá bien”. Aflojo el caño y dejo caer el chorro frio de agua, una y otra vez mojo mi rostro y sacudo mi cabeza; después de lavar mis dientes, recuerdo que había olvidado darme un baño.

Ya en mi cuarto empiezo a cambiarme de ropa, y como de costumbre, elijo mis mejores trapos, sé que es una fecha especial, y me puse una hermosa camisa y por supuesto, acompañada de un pantalón. Con el pasar de los años me di cuenta que mi vestimenta favorita son las camisas y los pantalones elegantes, eso no quiere decir que, por ser elegantes me costaron caro, nada de eso, si saco la cuenta, me visto con tan solo diez nuevos soles, y eso, gracias a mi hermosa madre.

Aún queda una hora antes de partir, he bajado hasta la cocina, ahí está mi madre y mi hermana mayor, tratando de hacer sus cosas para evitar que yo me preocupe. Trato de hacer algunas bromas, pero ellas saben muy bien que estoy nervioso. Sentado en la mesa, mi madre me mira y trata de darme aliento, y sé que no puedo flaquear ahora, sé que eso afectaría el débil corazón de mi madre. Evado todo tipo de pena y converso con ella de otras cosas.

Ya es la hora, dice mi padre, quien muy amablemente se ofrece a llevarme hasta la clínica. Me levanto algo tembloroso y camino hasta la cochera, no me despido, no era necesario, mi fuerza y la fe en Jesucristo me ayudaron mucho. Sólo imploré una vez más, que nada ni nadie le haga daño a mi madre ni a mi familia, si es que yo ya no regresase.

En todo el camino me mantuve callado, sólo conversaban mi padre y mi hermana Maruja, quien había regresado de la sierra para acompañarme y brindar sus cuidados mientras estaba en Trujillo. Nunca me puse a pensar en cómo sería la operación, no quería crear falsas ilusiones en mi cerebro. Por un momento deseaba que algún policía de tránsito nos detuviera y así evitaría que yo llegase a la clínica, pero nada de eso ocurrió.

La operación estaba programada para las ocho de la mañana, y llegamos cinco minutos antes, entramos y muy amablemente nos llevaron hasta donde sería mi habitación, rogaba que me tocase un cuarto con televisión y cable, y para mi suerte, así fue. La enfermera me tomó los datos para llenar una ficha, y se sorprendió al saber mi edad. Burlándose me dijo: “Tan joven y ya te van a operar…” No le respondí, mi mente estaba en otro lado. Pasaron los minutos y no llegaba el doctor, al poco rato entra otra enfermera, que llamó mi atención, “El doctor te operará a las once de la mañana, antes tiene otra operación, así que tendrás que esperar”, me dijo algo seria la enfermera. No hay problema, le respondí y su rostro se quedó grabado en mi cerebrito. Y es que era muy guapa la condenada.

Mi hermana prendió el televisor para distraerme un poco, ella sabía que anda muy nervioso, no me fijé en la hora y en un abrir y cerrar de ojos, entró un doctor que no conocía, traía en sus manos una jeringa y un suero. No tenía idea de lo que me iba hacer. “Recuéstese por favor, y deme el brazo izquierdo, no tenga miedo, esto no dolerá…” Y en mi decía: “Claro pendejo, como a ti no te van a operar…” de pronto sentí un leve hincón en brazo, me había colocado un suero en la vena, y en cualquier momento vendrían las enfermeras a llevarme, ya no podía escapar de mi destino.

Son las once y diez de la mañana y mi hermana se retira al baño, recomendándome no moverme mucho, para evitar lastimarme con la aguja. Ella se va y al poco rato entran cuatro enmascarados. “Desvístase joven y póngase la bata, vamos a la sala de operaciones”, esas palabras me dejaron frío, llegó el momento, y todo mi cuerpo empezó a temblar. Salgo del cuarto y veo a muchas enfermeras moverse de un lado a otro, aquel pasillo estaba muy frio, antes de llegar a la sala de operaciones, me recomiendan alzar los pies para colocarme unas bolsas especiales, no recuerdo para qué eran, avanzo lentamente hasta llegar a un cuarto grande, ahí me esperaban cuatro enmascarados y dos enfermeras. El momento llegó.

Continuará…
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“Ayer, hoy y mañana ya no existen para ti”
by Fernando García in ,

Hoy estaba sentadito en mi sillón gerencial, pensando en algo diferente para compartir en mi blog personal, y no sé por qué, me brotaron estas palabras que espero sean recibidas con criterio y madurez.

No sé si será poesía o lo que sea, no me interesa, nunca fui bueno para los poemas, es más, considero una mera ridiculez escribir poemas de amor, son cojudeses.

Me han preguntado, en quien me inspiré para escribir esto, Ummm…no se los diré, pero si algún día ella lo revisa, sabrá que está inspirado en su persona.

Y ha esto lo he titulado:

“Ayer, hoy y mañana ya no existen para ti”

Ayer esperaba tu llamada, que estúpido pensar que aún existía para ti
Ayer intenté nadar en tus recuerdos, pero tu indiferencia ahogó mi esperanza
Ayer quise escribirte, pero tu arrogancia bloqueó mi inspiración
Ayer intenté suspirar con tu fotografía, que fue el único recuerdo de nuestro amor.

Hoy se desvanece en mi corazón el calor que siempre te abrigaba
Hoy he dejado de ser aquel sol que siempre te daba calor
Hoy en mí ingresa una esperanza…
Pero no es por ti, es una esperanza de olvido que siempre pedí
Hoy he cogido tus recuerdos y maldecía haberlos tenido presos
Hoy ahogué la única fuerza que tenía en un rio de resentimientos
Hoy te he matado en mi mente, en mi corazón y en mi sexo
Hoy he quemado tu fotografía, para maldecir tu existencia.

Mañana tengo la esperanza de volver a mi faena amatoria
Mañana serás sólo un recuerdo del amor fallido
En mi mañana, ya no estarás para pedir tu amor
Mañana ya no existirá un mañana para nosotros
Mañana ya no existirán más sentimientos sinceros para ti.

Ayer, hoy y mañana ya no existen para ti en mi vida…
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