Se habrán dado cuenta que soy un hombre inconformista, y para muestra este blog personal, hasta el momento he cambiado más cinco veces la plantilla, no logro encontrar conformidad en la estética de los blogs, pero bueno espero que esta nueva plantilla me sirva por lo menos un mes. Al cambiar de plantilla me puse a recordar todos los cambios que he realizado en mi vida.Y para empezar, cuando tenía 7 años, era el niño más sano de la familia, cohibido, tímido, pero muy juguetón. Recuerdo que vi por la calle a mucha gente usar un polo de color crema y en el pecho resaltaba la letra “U”, eran hinchas de un equipo de fútbol llamado Universitario de Deportes, el color no llamó mi atención, pero si la letra, llegué sin saber a convertirme en un seudo hincha de ese equipo. Más adelante me di cuenta que ese color de camiseta era muy afeminado, y decidí cambiar. Salí a un mercado cercano a casa y vi un polo que me gustó, tenía dos colores: azul y blanco, mis colores favoritos, sin dudar y con mas raciocinio me volví hincha del Alianza Lima. Fue un cambio que no gustó mucho a varios de mis hermanos, quienes ya eran hinchas del equipo merengue.
A los 12 años, mi hermano mayor empezó a comprar cintas o cassetts de grupos de cumbia norteña, en especial de Armonía 10 y Agua Marina, fue así que poco a poco sentí cierta afinidad por esa música. Cuando hacíamos algún trabajo en casa siempre colocábamos la radio y escuchábamos los cassetts, ya había grabado varias canciones en mi memoria, y cuando me sentía triste empezaba a cantarlas, eso ayudaba a aliviar alguna pena o dolor.
Pasaron los años y en 1995 la agrupación Armonía 10 sufre su primera baja, uno de sus mejores cantantes, de nombre Tony Rosado, decidió alejarse del grupo y empezar su carrera como solista. Recuerdo que como gancho para llamar la atención del público, seleccionó las mejores canciones que interpretó en Armonía 10 y sacó un mix llamado la “Tony Mix Nº 1”, fue en ese momento, que decidí cambiar de rumbo o mejor dicho cambiar de grupo. Me volví fanático de Tony Rosado, pese a que mi hermano mayor siempre trató de convencerme que, el mejor grupo era Armonía 10, pero ya había cambiado una vez mas de camiseta.
Cuando tenía 15 años se puso de moda el peinado “raya al centro”, o vulgarmente llamado “cabeza de libro”, “raya de poto”, y yo no podía quedarme atrás y de inmediato me puse a la moda, aunque debo admitir que me sentí muy extraño con ese peinado, pero era cuestión de “sobrevivir”. Es decir, si no te peinabas como ellos, te hacían a un lado, te ignoraban, las chicas no te hacían caso, y se imponía un cierto nivel de superioridad sobre los demás.
Pero un buen día decidí cambiar, sabía que era una decisión muy difícil, pero necesitaba encontrar mi verdadera personalidad; no podía borrar la tremenda raya de poto que me había hecho en la cabeza, así que decidí rapármela, me quedé calvito. Y así poco a poco con ayuda de una gorra traté de dominar mi cabello, conforme iba creciendo el pelo adquiría una forma extraña, parecían clavos.
Otro cambio que tuve en mi vida fue cuando opté cambiar de carrera profesional. Faltaban pocos días para acabar el año escolar y mi decisión con respecto a la carrera que seguiría ya estaba definida, quería ser un Arqueólogo, me gustaba mucho la historia, la tradición, las culturas, pero gracias a los sabios consejos de mi madre linda pude cambiar de rumbo. Ella me hiso pensar que la carrera que había elegido no tenia buena remuneración económica en el futuro, y de acuerdo a como se vive en el Perú, no me quedó otra opción que cambiar de carrera. Fue así que elegí “Periodismo”, por 3 motivos importantes: quería vencer la timidez, formar en un futuro mi propio medio de comunicación, y volverme un periodista famoso para gozar de muchas mujeres y excentricidades. Dos de esos motivos ya los cumplí.
Han pasado los años y me doy cuenta que soy muy vulnerable al cambio, a veces no logro mantenerme firme ante una decisión, pero así es la vida que yo elegí. En este mundo tienes que cambiar de rumbo en cualquier momento de tu vida, así sea para bien o para mal, lo importante es cambiar.
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