miércoles, octubre 21, 2009

La cita con "La niña más hermosa del Mundo"

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Habíamos dejado inconclusa la historia de “Ha regresado La Niña más Hermosa del Mundo", y hoy terminaré por contarles los pormenores de la inesperada salida. Para ser sincero con mis lectores, no quería contarla, ya que mis emociones no se encuentran del todo bien, tengo una operación en camino, y a una mujer que se ha vuelto a clavar en mi corazón y en mi cabecita loca.

Ansioso y con algo de temor aguardaba su llegada, nadie sabía que ella había regresado a mi vida, y fue mi madre quien se percató que no andaba bien, cuando desayunaba o almorzaba, mi mente estaba en otro lado, con cara de imbécil. “Qué te pasa, seguro es la chola que te tiene así”, me dijo mi madre. Y era verdad, era imposible sacar de la mente a la niña más hermosa del mundo.

Los segundos parecían minutos y los minutos se convertían en horas en ese momento, traté de calmar mis emociones, y así poco a poco, llegó la hora indicada. Estaba tomando un poco de anís y de pronto, sonó mi celular, sabía que era ella, me estaba timbrando y pedía que saliera a la calle. En ese momento no pensé en nada, sólo en ella, en las cosas que haríamos cuando estuviéramos juntos por el centro de Trujillo, corrí hasta el segundo piso de mi casa, observé cautelosamente por la ventana, y pude ver la silueta de la mujer que había conquistado mi corazón desde hace 10 años. Sabía que no tenía mucho tiempo, cogí un libro de Jaime Bayly y en el coloqué un pequeño obsequio, que con mucho cariño le había preparado.

Era algo imposible de creer, al menos para mí, nunca, en mis 25 años, había soñado con volver a ver a la niña más hermosa del mundo, era algo mágico y muy especial. Antes de salir, mi sobrino me dijo algo: “¿Vas a salir, amigo? con tu chica…”; sólo atiné a reír y afirmé con mi cabeza, que sí era mi chica. Al salir de casa la vi, algo temblorosa me esperaba, quizás también estaba muy nerviosa, eran más de 7 años que no nos habíamos visto, pasé la pista y me fui hasta donde estaba, no puedo negar que me sorprendió mucho al verla de nuevo. Ya no era la misma adolescente que conocí, su cuerpo había experimentado algunos cambios, y, a mi sabio criterio de observador, puedo decir que, ella estaba muy hermosa, más hermosa que hace 7 años.

Nos saludamos, ella se acercó a darme un beso en la mejilla, y pude sentirla una vez más, su perfume había cambiado, y quizás aguardaba con alguna esperanza que ella usara la misma fragancia de aquellos años.
Fer: No puedo creer que nos volvamos a ver después de tanto tiempo.
LNMHM: De verdad que, es algo que ni yo lo puedo creer.

De pronto me percaté que, ella traía una mochila, una chalina o bufanda creo, y no traía una casaca, noté que tenía mucho frio, quise regresar a casa para sacar una casaca, pero, pensé que quizás en el taxi nos íbamos a abrigar, las ideas se me cruzaron en ese momento, y sólo atiné a levantar la mano, para detener a un taxi. Era la primera vez en mi vida que subía a un taxi, sin antes preguntar cuánto me iba a cobrar, y es que, no me interesaba el dinero, ni precio, ni nada, en mi mente sólo estaba ella, La Niña más hermosa del Mundo.

Subimos algo presurosos, ya que el frio estaba arruinando la noche, en el trayecto tratamos de entablar una amena conversación, y no fue difícil robarle una sonrisa, había tantas cosas por contarnos y tan sólo con mencionarle alguna de mis historias, ya estaba riéndose conmigo. Algo nervioso, trataba de buscar las palabras adecuadas y no meter la pata con alguna indiscreción, las ideas se me cruzaban y no me percaté lo que me decía el gentil taxista. “Señor, ¿Dónde lo dejo?”, hasta que ella me hiso entrar un poco en razón, y le dije al señor taxista que nos dejara cerca a la plaza de armas.

Salimos del taxi y empezamos a caminar, hasta llegar al salón té, aquel recinto es uno de mis favoritos, no solo por el precio, sino por su gentil atención que siempre me brindan. La administradora al verme sonríe, quizás piensa que llego solo, pero luego, al ver que tenía compañía, se le borra la sonrisa. Algo sorprendidos aún, buscamos una mesa y nos sentamos, de inmediato el mozo se acerca y nos atiende el pedido. No tenía hambre, quizás la impresión de volver a tenerla cerca, ocasionó que se me fuera el apetito, pero para no quedar mal, pedí una tacita con anís, acompañado de un delicioso tamal casero, ella sólo pidió una infusión.

Alumbrados por la luz del local, recién pude notar en todo su esplendor, la belleza de su rostro, pero más emoción sentí al ver como sus encendidos labios sonreían con cada cosa que contaba, por un momento, me olvidé de todo, de mi familia, los amigos, del mundo, sólo existíamos ella y yo. No me interesaba nada más, poco a poco íbamos contándonos algunas cosas que habían pasado en nuestras vidas, quizás ella aún temerosa, no se animaba a contarme algunas experiencias, tampoco quería presionarla, no quería arruinar la única noche que pasaba con ella, hubiera dado todo, porque esa noche no se terminase jamás.

Las horas avanzaban, pero ni ella ni yo sentíamos el pasar del tiempo, la gente se iba de una en una, sólo quedábamos ella y yo. “Señor, ya estamos por cerrar, esta es su cuenta”, me dijo algo preocupado el mesero. Sí claro, en un momento terminamos, afirmé. Avergonzados salimos del local. Nos echaron sutilmente, y no sabíamos a donde ir. En ese momento se me vino a la mente la primera vez cuando salimos. Era la misma situación, no sabíamos a donde ir, pero en esta ocasión, yo no podía dejar pasar una noche especial como esa. Caminamos por varios minutos y decidimos partir rumbo a un centro comercial selecto. Aún era temprano y la noche aguardaba algo especial.

Tomamos un taxi, y una vez más subí sin preguntar el precio, nada me importaba en ese momento, sólo estar con ella, con la niña más hermosa del mundo. Al llegar caminamos hasta las escaleras electrónicas, que nos llevaban al segundo nivel.
Fer: ¿Jugamos un poco?
LNMHM: Claro, ¿Qué juegos hay?
Fer: Bueno la última vez que vino, jugué en los carritos chocones, ¿Te animas?
LNMHM: Ummmm, eso es fuerte, y si jugamos con esas pelotas…

Compramos las fichas y empezamos a jugar, fue muy divertido, era la primera vez que perdía, anteriormente había ganado en ese juego, pero no se qué pasó, pero perdí. Juntos reíamos como unos niños, y nos alejamos hasta llegar a un banquito, ahí nos sentamos y retomamos nuestra amena conversación. Esa noche fue muy especial, ella me hiso recordar aquellas locuras de amor, las que me hicieron y las pocas veces que salí victorioso en una relación. De pronto, me di cuenta que la voz no me estaba funcionando bien, se me apagaba la voz, no podía ni conversar, ella se asustó, pensó que me estaba ahogando, me gustó ver como, por primera vez, ella se preocupaba por mí. A pesar que no estuvimos mucho tiempo juntos, era la primera vez que sentía su amor.

Maldita sea el tiempo, que me robó su presencia por ese momento, ya era un poco tarde y tenía que regresar. Ella me pidió que la acompañase hasta su casa, y yo feliz accedí, era la segunda vez que volvería hasta su casa, la primera vez, no me fue nada bien, y esperaba que en esta ocasión las cosas sean algo favorables. Tomamos un taxi, y una vez más, no pregunté por el precio, en el camino trataba de conversar, aunque era imposible porque mi voz se apagaba, pero hice lo imposible por conversar, en mi decía: “Dios, gracias por permitirme vivir, y poder verla una vez más…gracias Padre.” No deseaba desprenderme de ella, pero tenía que hacerlo, con el dolor de mi corazón la dejé en su casita…y esperaré algún día volver a salir con ella, quizás me anime a decirle de una vez por todas, que ella es y será siempre, el gran amor de mi vida.

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