viernes, marzo 05, 2010

Una fan enamorada del colegio

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A un mes de terminar el último año escolar, decidí romper la relación con mi primera enamorada “oficial”, las cosas ya no estaban resultando y tras varias discusiones creí conveniente alejarme y emprender con más seriedad la vida universitaria que me esperaba.

Mucho antes de conocer a mi primera enamorada “oficial”, recibía inusuales cartas de amor, al principio pensé que se trataba de alguna broma de mis compañeros de salón, pero no fue así, en la primera carta me explicaba su admiración y fanatismo que sentía por un humilde estudiante de secundaria, o sea, YO. Fue una gran sorpresa, no sabía que a mis 14 años ya cautivaba a alguna colegiala, detallaba cada cosa o defecto que encontraba en mí, pero lo que más me gustó fue la delicadeza para escribir y decorar su carta, no había duda que ella se había enamorado, y quizás no se animaba a dar la cara porque temía a un rechazo de mi parte.

Al finalizar su carta firmó con iniciales, que para ser sincero no recuerdo, no sabía si eran las iniciales de su nombre o quizás sólo las escribió porque no sabía cómo firmar. Intrigado por conocer a este incógnita fan decidí investigar, sin contar a nadie sobre lo sucedido, al poco tiempo llegó una segunda carta, en ella me explicaba sus sueños y proyecciones de vida, alucinaba una vida junto a mí, cosa que me pareció muy patético. Pero al final de su carta decía: “Mi próxima carta estará en el baño de los profesores…busca en todas partes las iniciales de tu nombre…espero la encuentres”. No me explicaba que día lo dejaría, por lo tanto me dejaba muy intrigado. Al día siguiente monté guardia en el baño de los profesores y cada día revisaba todo el baño, pero nunca logré encontrar la clave.

Nunca llegué a encontrar esa carta, quizás algún despistado la encontró sin querer o por casualidad, no lo sé. Pasaron los días y no sabía nada de mi fan enamorada, un día al recibir mi libreta de control, al tocarlo me pareció extraño un bultito que hacia deforme la libreta, grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que ahí había una carta.

“Sé que no llegaste a encontrar la carta, que despistado eres…pero no importa, estoy muy molesta contigo, porque estas detrás de una chica que ni siquiera te para bola, aún sabiendo que yo me muero por ti…eres un tonto…” La carta estaba muy ofensiva y por lo que podía entender, ella ya se había enterado que yo estaba muy enamorado de la “Niña más hermosa del mundo”, me reprochaba, y era obvio, estaba muy celosa. Más adelante me decía: “Ya no quiero que la busques, yo soy lo que tú necesitas…es por eso que te diré quién soy, pero no será aquí, Yo iré a tu casa y frente a frente te lo diré y espero ser correspondida…te advierto, jajajaja…”

Vaya que estaba muy decidida, pero en la carta no me explicaba el día o la hora que vendría, era una duda tremenda, todos los días caminaba por toda la casa impaciente, estaba atento a cualquier movimiento, tendría que recibirla, ya que si era abordada por alguna de mis hermanas mayores, estaba seguro que la interrogarían más que policía. Pasaron los días y nada, faltaban pocos días para terminar el colegio, sólo íbamos a dar examen y regresábamos temprano a casa.

Un día, no pensé para nada en aquella fan enamorada, camino a casa se me acercó una dulce adolescente, quien con la escusa de preguntarme la hora me habló. “Disculpa, me puedes decir la hora…” “¿está lejos la posta El Esfuerzo?”. Ni le presté mucha atención, respondí a su pregunta. Al ver que ni caso le hice ella se ofrece acompañarme hasta llegar a la dichosa posta médica, debo confesar que nunca se me pasó por la cabeza pensar que ella era la fan enamorada. Yo ya la había visto antes, pues cuando inicié la etapa escolar secundaria, ella estaba en mi salón, pero un mes después la cambiaron, y quizás ahí se produjo el flechazo, y ni cuenta me di.

¿Cómo podría describir a la fan enamorada?
Una dulce jovencita de cabello negro azabache, de piel canela, ojos marrones claros, y de sonrisa agradable, pero sobre todo, era muy pero muy delgada.

Y como se habrán dado cuenta, esa fan enamorada estudiaba conmigo en el mismo salón, sólo en primero y el quinto de secundaria. Como ella era de la sección “A”, y nunca me llevé bien con ellos, traté de conocer un poco más a esa sección, ninguna de sus chicas me gustó, porque junto a 3 compañeros habíamos hecho un juramente: “No afanar o enamorar a las chicas del A”, y es que no estaban al nivel popular de nosotros. Estupideces que uno hace cuando está en secundaria.

Cuando nos volvieron a juntar en un solo salón (ya en quinto año de secundaria), ni me fijé de su existencia, era una más de las muchas. Pocas veces nos dirigimos la palabra, ya sea por cuestiones de trabajos grupales o porque algunas de mis amistades la conocían. En fin nunca le paré bola, traducido al castellano, no le hice caso.

Caminando noté cierto interés de ella por conocer donde vivía, aunque creo que ya lo sabía, pero se hacía la loca. En todo el camino no se me insinuó para nada, tampoco esperaba que lo hiciera, para mí era simplemente una compañera de clases. Llegamos a una esquina, cerca a la posta médica que buscaba, le indiqué la dirección y ella se marchó, sin hacer algún titubeo, seguí mi camino, pasaron 10 minutos, ya me encontraba en casa, mi hermana mayor grita estridentemente mi nombre: “Nando, te buscan afuera..¿Acaso no estudia contigo? ¿Por qué viene a buscarte ah?”. Ok ya salgo, fue mi respuesta, no tenía idea de quién era, pero tuve una sensación extraña, por un momento pensé que era “La Niña más hermosa del mundo”. Ese día no había pensado para nada en aquella fan enamorada. Al salir noté que era la colegiala que me había acompañado todo el camino de regreso a casa.

¿Qué pasó? ¿A qué se debe tu visita?
Ella muy nerviosa se acercó un poco más y me dijo: “Te dije que vendría a verte ¿No?” “Soy yo, la chica de las cartas…”

Por un momento pensé en reírme en su cara, es que pensé que era una broma, pero al verla toda nerviosa y muy incómoda, me contuve. No pronuncié palabra alguna dejé que ella hablara, y así fue, empezó a contarme sobre su vida, la forma como llegó a conocerme, y las locuras que había planeado con la intensión de que le prestara atención. Quizás habrá sido los nervios, pero ella no lograba mirarme a la cara, su mirada era perdida, por mas 15 minutos dejé que se expresara, así tendría más confianza, de pronto todo quedó en silencio, no sabía qué hacer.

¿Nos sentamos aquí te parece?
“Ummm…si claro, ya estaba un poco cansada de estar parada”
Nos sentamos en la vereda de la calle, sin importar los comentarios envidiosos de los vecinos, al principio cuando hablaba y hablaba, la miraba, pero en ese momento cuando ella se había callado, no podía ni siquiera levantar la mirada. Traté de ordenar mis ideas y de no ser tan duro.
“Ahora que ya sabes quién soy, ¿Crees que podemos ser algo?”
La miré y le dije: “Me ha tomado por sorpresa todo esto, nunca en mi vida alguien me había confesado su amor de esa manera, eres una chica especial, y te agradezco por todas las cartas, me gustaron, y estoy seguro que cualquier chico en mi lugar estaría contigo…pero, como tú sabes, recién acabo de terminar con Marina, y no me siento ni con ganas de tener una nueva relación, además se acerca mi examen en la universidad y necesito tener la cabeza fría…espero me entiendas.”

Pensé por un momento que lloraría al saber mi respuesta, pero no fue así, cogiendo mis manos ella se acercó y me dijo: “Lo sé, y te entiendo, no te preocupes yo te daré el tiempo que tú me pidas, pero quiero saber si tengo alguna esperanza…” No podía decirle algo negativo, pues sus cartas habían causado un efecto especial en mí, me gustaba leerlas a cada instante, y más cuando trataba de imaginar quien era aquella personita que me escribía tan lindo.

Traté de ser lo más cortés posible, no quería dañarla y menos hacerla sentir mal, le dije que era mejor esperar un tiempo y tratarnos como amigos, mientras pasaba toda etapa final del colegio, pero sí le prometí ser su pareja de promoción, muy a pesar de que mi ex me lo había pedido con anticipación, pero como estaba muy disgustado con ella preferí invitarla a la chica linda de las cartas. Pasaba el tiempo y nuestra amistad fue creciendo, en los pocos días que nos quedaba en el colegio tratamos de aprovecharlo, ella me contaba todo, me hiso creer que si yo la acepaba sería el primer enamorado que tendría. Un día al salir del colegio un poco temprano, la encontré conversando alegremente con un colegial de otra sección, ella me miró e hiso como si no me conociera, yo pensé que era su enamorado pues la vi muy atenta con él, seguí mi camino un poco ofuscado por lo que había visto y sentido, estaba celoso y en mi me reprochaba la falta de valor para decirle que me gustaba, pero mi orgullo no me dejó avanzar. Al poco rato ella grita mi nombre, estaba corriendo hacia mí.

“Espérame…Nando…Nando…Nando”
Un poco enojado, no le hice caso y seguí caminando, ella llegó agitada me cogió de la mano y me reprochó por qué no la había esperado. Rudamente le dije que no quería molestarla en su amena conversación. Ella notó que estaba muy celoso y aprovechó el momento para hacer mofa de lo sucedido. Hasta que no aguanté y le dije que me había molestado mucho verla ahí con ese chibolo, presionado por los celos y la inseguridad, le dije que fuera mi enamorada. Ella se quedó sorprendida, quizás lo hiso para estimularme y tomar la iniciativa y… vaya que lo logró. Era la primera vez que me declaraba a una chica sin tener nervios y sin temor al rechazo. Cogí raudamente su cintura y la acerqué hasta mi, poco a poco nuestros labios se unieron y cerramos ese momento con un tierno y dulce beso, nunca había sentido un beso tan especial. Era distinto al de mi ex, sentía mucha pasión, sus labios eran muy suavecitos, y nos envolvimos en ese sentimiento que ahora era mutuo.

Llegó el momento de la fiesta de promoción, meses antes, mis amigas y amigos lloraban sin parar por dejar el colegio, mi hermano y yo ni sentimos nostalgia al pasar esa etapa. Todos lloraban y escribían como imbéciles en sus camisas y blusas algunos recuerdos patéticos de la despedida. Pero en la fiesta de promoción por primera vez sentía esa nostalgia de dejar el colegio, no porque ya no vería a mis compañeros, sino porque mi fan y enamorada, se alejaría y quizás todo haya sido en vano. En la fiesta me alejé un poco y me metí al baño, fue la primera vez que sollocé un buen rato, no podía explicar lo que estaba sintiendo, eran sentimientos encontrados, felicidad, tristeza, amargura, resignación, muchas cosas pasaron por mi mente.

Vestido como maniquí y con una tosca corbata que jodía el cuello, esperaba ansioso la llegada de mi amada. Entre los compañeros empezamos a vacilarnos de las cosas que habíamos hecho en toda nuestra etapa escolar, las veces que metíamos mano a los traseros de las colegialas, las broncas, las vergüenzas…y de pronto ella entró. No había duda, me había enamorado de manera rápida de aquella fan que escribía lindas cartas de amor, ella vestía un hermoso vestido de gala, acorde con su piel canela, y su cabello ensortijado, quedé encandilado con su belleza, y no sé de dónde sacó un cuerpazo, pero puso a volar toda mi imaginación. La tomé de la mano y salimos a la pista de baile, esta vez ya no me iba a esconder en el baño cuando se tratase de bailar el “Danubio Azul”, se lo había prometido. Ella sonriente me abrazó y me besó, pero sentí que ese beso tenía un sentimiento de soledad y tristeza. Ambos sabíamos que después de esa noche las cosas cambiarían. Yo seguiría mi camino rumbo a la vida universitaria, y ella quizás se estancaría en la mediocridad de su barrio, muy a pesar de estar dispuesta a salir adelante, pero cuando no hay apoyo de la familia, ya no puedes hacer nada.

Mucho antes de la fiesta habíamos conversado largo rato en el salón de clases, frente a las miradas incrédulas y burlonas de mis compañeros, pero sobre todo, frente a los ojos vengativos de mi ex enamorada. Ella me imploraba que no la dejase, y yo le decía que mi futuro aún no estaba definido, y lo mejor para los dos sería volver a juntarnos luego de un año. Ella no entendió al principio, me recriminó la falta de coraje para enfrentar el mundo, pero en realidad no me faltaba valor, quería seguridad en mi vida profesional, y para eso tendría que ser más responsable y sacrificar muchas cosas, y una de ellas sería la fan enamorada.

Le propuse alejarnos por un año, para ver cómo nos iba a cada uno, ella aceptó resignada. Nos prometimos muchas cosas que nunca cumplimos. Ingresé a la universidad, conocí más gente, aprendí a saludar correctamente, y conocí a una jovencita que me cautivó. No era de mi escuela, pero si estaba cerca al salón donde estudiaba. Poco a poco me fui olvidando de las promesas y llegué al año. A las justas logré pasar un curso, pero pasé, ya en vacaciones y sin tener a la fan enamorada en la mente, ella llegó. Las cosas habían cambiado, ya no era el mismo, adopte un aire de superioridad, muy por el contrario, ella seguía en lo mismo, usando los mismos términos que cuando era colegiala, seré sincero, quedé decepcionado.

Ya no me gustaba para nada, sin piedad y con la frialdad que me caracteriza le dije: “Ahora tengo otras proyecciones en mente y tú no estás en mis planes, pero si gustas seguimos siendo amigos…”. Creo que fui muy duro, la fan enamorada me miró con desprecio y por un instante pensé que me cachetearía, pero menos mal que no fue así, ella tomó aire y me dijo: “Espero que tu aire de grandeza no dañe ese corazón tan hermoso que un día conocí…adiós.”

Ese “aire de grandeza” no me sirvió para nada, años más tarde, “La niña más hermosa del mundo”, con tan solo su indiferencia mató y me quitó todo el aire de mi vida.

6 comentarios to “Una fan enamorada del colegio”

  • 5 de marzo de 2010 09:18

    Vaya, yo sé quién es esa fan enamorada...
    Al menos el tiempo siempre cuadra las cosas para bien o para mal. Espero todo vaya bien.. para ambos.

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  • 8 de marzo de 2010 14:20
    Lucila says:

    Hola estuve revisando tu blog y me parece muy interesante y entretenido, sobre todo que la información es detallada y precisa, espero que sigas posteando más temas para informarnos y comentar.
    Saludos.

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  • 8 de marzo de 2010 14:34
    Guissella says:

    Déjame felicitarte, que bueno que está tu blog los temas tienen la información exacta que me interesa, sigue posteando más sobre estos temas.
    Felicitaciones.

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  • 8 de marzo de 2010 19:29

    esta vez te equivocas manolo...no tienes idea de quien es..solo yo lo se...

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  • 6 de abril de 2010 11:29
    Anónimo says:

    Cuantas veces dejamos pasar el verdadero amor por trivialidades que nos perseguirán toda la vida, amigos hay cualidades mas duradera y profunda que el orgullo de una profesión

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  • 30 de junio de 2010 18:14
    Anónimo says:

    COMO VAS A AGARRAR LOS TRASEROS DE LAS COLEGIALAS.
    DEVERIA DARLES VEGUENZAAAAAAAA.
    SALUDOS.
    MUY BONITO LA HISTORIA.

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